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  • Fredrikke Fevang

3 verdades sobre la práctica diaria del Yoga y cómo cambiaron mi vida


1. Incremento considerable sobre mi consciencia corporal

Cuando comencé con mi práctica lo hice sin expectativas, al principio se trataba únicamente de una actividad familiar para tratar de bajar un poco de peso junto con mi madre.

Conforme pasó el tiempo y mantenía mi práctica, los problemas y desbalances en mi cuerpo se hacían cada vez más claros. Fue entonces cuando pasé de querer quemar grasa a tener un viaje por mi anatomía, por la naturaleza de mis movimientos y mis desbalances causados por la pobre distribución del peso en mi cuerpo. Mi jorobada espalda, su pronunciada curvatura en su parte baja y mi débil estómago me mostraban el porqué de las tensiones en mi cuello y mis fuertes dolores de cabeza. Tomé conciencia de todo ello gracias a la práctica de diferentes posturas que desafiaban constantemente mis límites.

Lo más interesante de este descubrimiento es que sucedió naturalmente, no había una persona señalándome mis errores sino que mi autopercepción se incrementó y, al suceder esto, fue claro para mis ojos todos estos problemas.

Wow! Todo cambio tan drásticamente y para bien. La extensión y tonificación de mi cuerpo me dieron nuevos aires, mis movimientos en mi vida cotidiana son ahora más inteligente y, en vez de generar desgate, generan fuerza y estabilidad.

Definitivamente la práctica diaria me llenó de fuerza e incrementó mi consciencia corporal al punto de servirme como un espejo que me deja observar claramente mis desbalances.

2. Terapia para mi cuerpo y mente


Trabajar en mis desbalances corporales (tales como espalda plana, piernas extra delgadas y falta de flexibilidad) se convirtió para mí en una terapia no sólo corporal sino también mental. Aceptación, humildad y sinceridad son mis consejeros ya que aprendí a aceptarme en el lugar donde estoy y, desde allí, comenzar a trabajar en dirección hacia la meta a la que quiero llegar.

Al ser una práctica diaria, generalmente a la misma hora, tengo la oportunidad de observar mis diferentes estados de ánimo y mis reacciones a diferentes situaciones. Esto porque una gran parte de la práctica del yoga consiste en ejercicios de respiración y meditación que relajan el sistema nervioso y llevan al cuerpo a un estado de claridad mental favorable para lidiar y sanar problemas emocionales e, incluso, espirituales.

3. Balance de cuerpo y mente


Posturas de pie, sentado, torsiones, extensiones, posturas invertidas, arcos fuertes, posturas restaurativas, relajaciones y ejercicios de respiración son algunas de las familias de posturas en la práctica de asanas (Yoga). Sin duda alguna es una práctica muy completa pues el cuerpo se tonifica y pierde grasa mientras adquiere flexibilidad, mucha más vitalidad y la inteligencia se esparce por toda


s partes. Si a todo esto le sumamos una correcta respiración, meditación y una dieta inteligente el resultado es un balance de cuerpo y la mente. La mayoría del tiempo uno se enfoca en exceso en tener “un cuerpo hermoso”, pero el yoga nos enseña que la meta real es la estabilidad mental y corporal, la belleza del cuerpo es sólo un beneficio secundario.


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